Rabia

La rabia es una enfermedad infecciosa provocada por determinados virus. Se trata de una zoonosis, es decir, una enfermedad transmitida por animales a humanos. Su transmisión se produce, sobre todo, por la mordedura de un animal enfermo. Si existe sospecha de contacto con un animal rabioso o del cual se sospecha que padezca rabia, se deberá comunicar inmediatamente al Ministerio de Sanidad y Consumo, ya que es una enfermedad de declaración obligatoria tal hecho deberá comunicarse inmediatamente a la Secretaría de Salud.

En nuestras latitudes, la rabia se da principalmente en carnívoros salvajes (como zorros, tejones, martas) y en murciélagos. En España, al igual que en otros países europeos, se considera que la rabia clásica está eliminada entre los animales salvajes y domésticos gracias a medidas de control sistemáticas. Ahora únicamente los murciélagos pueden transmitir la rabia en España. En América, además de los murciélagos, cuentan con mapaches, murciélagos, zorros y mofetas, como los principales responsables del contagio de la rabia.

Causas

La causa de la rabia es la infección con un virus determinado. Este virus pertenece al grupo de los virus ARN, de forma cilíndrica, los denominados rhabdovirus. Este causante de la rabia se halla sobre todo en animales salvajes (zorros, tejones, martas y corzos) y en animales domésticos (ganado vacuno, ovejas, cabras, caballos, así como perros y gatos). No obstante, en Europa y en EEUU los animales infectados más difíciles de controlar son los murciélagos.

En la época en que la rabia en animales salvajes y domésticos no estaba todavía extinguida en Europa como ocurre hoy en día gracias a las medidas de control a largo plazo (sobre todo, a los cebos con vacuna), la mayoría de los animales se contagiaban por mordeduras de zorros; la causa más frecuente de contagio en las personas era la mordedura de un perro o un gato infectado. Los animales y las personas pueden infectarse de las siguientes maneras a través de la saliva infectada por virus, cuando la saliva accede al cuerpo a través de la piel lesionada:
Cuando un animal doméstico o salvaje con rabia o sospecha de esta, muerde produciendo sangrado o excoriaciones.
Cuando un animal doméstico o salvaje con rabia o sospecha de ésta, araña o chupa, entrando en contacto con las mucosas o heridas del paciente.

En la zona infectada, el virus de la rabia se multiplica en primer lugar en las células musculares. Después, los virus emigran a través de los nervios hacia el cerebro, donde se siguen reproduciendo. Desde ahí, los virus de la rabia acceden a las glándulas salivales, al páncreas y a las glándulas de los folículos pilosos, donde se siguen reproduciendo. De esta manera al estar en contacto con glándulas excretoras, pueden transmitir la enfermedad a otros (saliva, secreciones digestivas, sudor).
Periodo de incubación

En la rabia, el periodo de incubación, es decir, el tiempo entre el contagio y el brote de la enfermedad, asciende a una media de tres a ocho semanas, en casos extremos también a menos de nueve días, e, incluso, a uno o más años.

La duración del periodo de incubación depende en gran medida de la cantidad de virus transmitido y de lo alejada que esté la mordedura del cerebro.
En heridas en la cabeza, el periodo de incubación es más corto que en heridas en brazos y piernas.

Sintomas

En personas, la rabia presenta tres estadios caracterizados por diferentes síntomas. Estos son los siguientes:

Fase prodrómica de la rabia:
Pocas molestias características como dolor de cabeza y falta de apetito.
Con frecuencia se manifiesta fiebre.
Quemazón, picor y cada vez mayor parestesia (sensibilidad anormal de los sentidos) en la zona de la mordedura.

Fase neurológica aguda de la rabia:
Sensación de miedo, intranquilidad.
Espasmos en la musculatura faríngea y en la lengua durante la deglución.
Miedo a beber por los espasmos.
Salivación al exterior para no tener que tragar la saliva,
Cambios de humor alternados entre agresivos y depresivos.
Hidrofobia, la percepción acústica y visual del agua provoca inquietud y espasmos, que pueden extenderse a toda la musculatura.

Coma como última fase de la rabia:
Disminución de los espasmos y la inquietud
Parálisis progresiva
Muerte

Sin tratamiento, la rabia produce la muerte en todos los casos (es 100% letal). Si los afectados pacientes no reciben cuidados médicos intensivos, transcurren un máximo de siete días entre la aparición de los primeros síntomas y el desenlace de muerte. Hasta ahora solo se conoce un caso en EE.UU. en que una niña de 15 años mostró síntomas de rabia y sobrevivió, a pesar de que no estaba vacunada. Las razones de que sobreviviera no están claras.

Diagnostico


El diagnóstico de la rabia tiene lugar mediante la observación microscópica directa del virus responsable, ya sea en la saliva, en el líquido cerebroespinal o en los folículos pilosos del paciente. Sin embargo, el diagnóstico no puede confirmarse claramente hasta la muerte del paciente mediante muestras del tejido cerebral. Se recomienda observar y examinar a los animales transmisores por un veterinario. A menudo pueden observarse antígenos en la saliva del animal todavía vivo. Pero en todo caso, un diagnóstico garantizado solo se obtiene con el animal muerto.

No obstante, la certeza diagnóstica no es obligatoria para poner un tratamiento en casos de sospecha de la patología. Ante la mordedura o contacto con la saliva de un animal salvaje o doméstico con rabia o que se sospecha que la padece es muy importante un tratamiento inmediato. En estos caos son hay que esperar al examen del agente patógeno. Si, posteriormente, se determina que la sospecha era equivocada, se puede interrumpir el tratamiento.

Tratamiento

En caso de sospecha de rabia, deberá efectuarse lo antes posible un tratamiento, ya que en caso contrario, la enfermedad siempre provoca la muerte.

Cualquier herida, que haya provocado un animal infectado o que ha entrado en contacto con su saliva o con el líquido de un cebo-vacuna para el control de la rabia, deberá lavarse directamente con una solución jabonosa o agua abundante, para eliminar el agente patógeno de la rabia y desinfectarla con alcohol o yodo.

Si existe sospecha de infección por rabia, deberá acudir inmediatamente a un centro hospitalario para recibir cuidados médicos intensivos. Allí recibirá una profilaxis post exposición después de lavar la zona infectada. Esto significa que los médicos le vacunarán según un protocolo con una vacuna inactivada y, dependiendo del tipo de contacto con el animal, le inmunizan al mismo tiempo con una inmunoglobulina pasiva antirrábica. Adicionalmente, también se recomienda, como medida de prevención, una vacuna contra el tétanos.