Neumonía

La neumonía consiste en una inflamación del tejido pulmonar provocada, en la mayoría de los casos, por bacterias y, con menor frecuencia, por virus u hongos.

Asimismo pueden existir estímulos químicos o físicos, como por ejemplo la inhalación de gases tóxicos o la ingestión de algún objeto, que agreden el tejido pulmonar y derivan en una neumonía (pulmonía). En estos casos, los médicos hablan de neumonitis.

En los pulmones se lleva a cabo el intercambio de gases imprescindible para la vida: el oxígeno pasa del aire respirado a la sangre, y determinados desechos del metabolismo, como el dióxido de carbono, pasan de la sangre al aire para ser expelidos. Si una enfermedad como la pulmonía afecta a la respiración, se puede dar una situación en la que peligre la vida del afectado, ya que el cuerpo no recibe suficiente oxígeno ni exhala suficiente dióxido de carbono.

Causas

Los agentes etiológicos principales de la neumonía son las bacterias, virus, hongos oder parásitos. La mayoría de las neumonías se deben a una infección bacteriana. Sobre todo, por los llamados neumococos, responsables del 49% de los casos de neumonía en España.
Agentes patógenos
La siguiente tabla ofrece un resumen de los diversos tipos de neumonía y los organismos patógenos que las causan. Los virus y los hongos son agentes patógenos que pueden desencadenar esta enfermedad especialmente en personas inmunodeprimidas.
La resistencia inmunitaria puede debilitarse después de un trasplante de órganos o a consecuencia de enfermedades del sistema inmune (por ejemplo, infección del VIH).

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Neuralgia del trigémino

La neuralgia del trigémino es un intenso dolor nervioso que se manifiesta en ataques en la cara cuando se daña o se roza el quinto nervio cerebral. Este nervio del trigémino forma un nudo de nervios (ganglio de Gasser) en la cavidad craneal que se divide en tres porciones y sale por la parte inferior de la base craneal y algo detrás de la cavidad orbitaria. La primera rama transmite las sensaciones de la frente, ojo y seno frontal al cerebro, la segunda las de la mejilla y maxilar superior incluyendo los dientes y la tercera las sensaciones de la región maxilar inferior.

Si se comprime en algún punto de su recorrido y se daña su envoltura, se descarga espontáneamente. Esto se traduce en dolor en forma de ataques extremadamente intensos en la zona que suministra el nervio trigémino: dolor unilateral en la cara, sobre todo en la mandíbula superior e inferior, nariz, pómulos y barbilla, más rara vez en la frente. Estos síntomas unilaterales de la neuralgia del trigémino se asemejan a una forma determinada de dolor de cabeza, la cefalea en racimos. Por definición, en la neuralgia del trigémino pueden diferenciarse las siguientes formas:

Neuralgia del trigémino clásica (llamado previamente neuralgia del trigémino idiopática):
forma más frecuente
los ataques se ven interrumpidos por intervalos sin dolor
se basa en el clásico contacto nervio-vaso sanguíneo, debido, por ejemplo, a una arteriosclerosis

Neuralgia del trigémino sintomática:
extremadamente rara
ataques intensos similares a la neuralgia del trigémino clásica pero los intervalos no tienen por qué ser sin dolor
trastornos de sensibilidad frecuentes; la causa puede ser una enfermedad como, por ejemplo, la esclerosis múltiple o los tumores cerebrales.

Causas

Una neuralgia del trigémino puede tener como causas diferentes daños o interferencias en el quinto nervio cerebral (el trigémino). Desde su punto de partida en la base craneal, este nervio se divide en tres ramas que suministran diferentes áreas de la cara. Si se comprime en algún punto de su recorrido y se daña su envoltura, se descargará espontáneamente. Esta descarga provoca ataques de dolor intenso, normalmente unilaterales, en la zona suministrada por el trigémino (es decir, frente, ojos, mejillas y mandíbula, incluidos los dientes).

Los posibles desencadenantes de los ataques son estímulos como el contacto con la zona por la que discurre el nervio. En la neuralgia del trigémino con frecuencia basta un leve contacto de la mejilla, frente o acciones como masticar, hablar, reír, tragar o limpiarse los dientes o incluso una corriente de aire, para desencadenar el ataque de dolor.

En la mayoría de los casos, la causa es un contacto patológico entre el nervio y un vaso (arteria o vena). En la forma más frecuente de la neuralgia del trigémino (la llamada neuralgia del trigémino clásica) se trata de vasos sanguíneos situados junto al nervio y que lo presionan. La mayoría de las veces se trata de arterias que se entumecen e inflaman, debido a una arteriosclerosis, cada vez más frecuente con la edad. El aumento de tamaño puede atravesar las capas aisladas que, en un estado normal, se hallan entre los nervios y los vasos, y afectar así al nervio e incluso dañarlo.

La causa de la forma más rara de la neuralgia del trigémino, denominada neuralgia del trigémino sintomática, puede hallarse en otras enfermedades. Entre ellas se encuentran, por un lado, enfermedades desmielinizantes como la esclerosis múltiple. En la esclerosis múltiple es el propio nervio el que se inflama. La causa de los dolores típicos de la neuralgia del trigémino es un daño en la envoltura del nervio, en la zona de la entrada de la raíz nerviosa. Los dolores también pueden presentarse en ambas mitades de la cara en los afectados más jóvenes.

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