Infarto Agudo al Miocardio

El infarto cardiaco, también llamado infarto de miocardio o ataque al corazón, hace referencia a la muerte (infarto) de parte del músculo cardiaco (miocardio).

Esto se produce debido a una obstrucción en al menos uno de los grandes vasos (arterias coronarias) o una rama arterial de las mismas, que suministran nutrientes y oxígeno al corazón.

Esta obstrucción provoca que el tejido miocárdico no reciba una irrigación suficiente y muera.

Si existe la sospecha de un infarto cardiaco (infarto de miocardio), debe administrarse un tratamiento a la mayor brevedad, ya que, de lo contrario, se genera un daño irreversible en la región cardiaca que no obtiene suficiente sangre.

Causas

La arteriosclerosis es una de las causas más frecuentes del infarto cardiaco (infarto de miocardio). Debido a la acumulación de sustancias en las paredes de los vasos que suministran sangre y oxígeno al miocardio (arterias), el flujo sanguíneo no es suficiente para garantizar la irrigación cardiaca. Este trastorno circulatorio del corazón recibe el nombre de cardiopatía isquémica. Si el vaso se encuentra totalmente obstruido, se interrumpe el abastecimiento de oxígeno al corazón (tiene lugar un infarto cardiaco, en el que se produce la muerte de parte del tejido miocárdico). La arteriosclerosis se ve favorecida por diversas circunstancias.

Además de las causas directamente responsables del infarto cardiaco, existen una serie de factores que elevan el riesgo de padecerlo y que coinciden con los de la cardiopatía coronaria:

·         Edad avanzada

·         Tabaquismo

·         Colesterol elevado en sangre

·         Hipertensión arterial

·         Diabetes mellitus

·         Sobrepesoobesidad

·         Estrés

·         Falta de ejercicio físico

·         Factores hereditarios

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Infección de Vías Urinarias

Por definición, una infección urinaria es una infección del tracto urinario causada por un agente patógeno:

·         Se trata de una infección urinaria de vías bajas cuando están afectas la uretra o la vejiga urinaria, dando lugar a una uretritis o a una cistitis.

·         Se trata de una infección urinaria de vías altas cuando la infección se extiende a los uréteres y a los riñones, provocando una pielonefritis.


La infección de orina es la infección que afecta con más frecuencia al ser humano. La prevalencia es 4 veces mayor en las mujeres que en los hombres. En un 5% de las mujeres, la infección transcurre sin síntomas. Solo en los niños pequeños y a partir de los 60-70 años la infección de orina es igual o más frecuente en los hombres que en las mujeres: en edades más tempranas, los niños padecen másinfecciones urinarias que las niñas, debido a que las malformaciones del tracto urinario son más frecuentes en éstos. La frecuencia se invierte antes de la edad escolar. En las mujeres adultas sexualmente activas es cuando aparece con mucha más frecuencia la infección urinaria respecto a los hombres de la misma edad (en relación 50:1). La probabilidad de sufrir una infección urinaria es especialmente alta en el embarazo. Además, en este caso suelen tener un curso complicado. A partir de los 60-70 años empieza a aumentar de forma considerable el número de hombres afectados, hasta igualar la frecuencia de las mujeres. El motivo es la habitual hiperplasia de la próstata, que provoca un vaciamiento deficiente de la vejiga urinaria con residuos de orina que favorecen la infección urinaria.

Causas

La causa principal de la infección de orina suelen ser las bacterias, que ascienden por la uretra causando la infección de los tejidos afectados. Normalmente se trata de una bacteria intestinal que proviene de las propias heces, llamada Escherichia coli. Con menos frecuencia, la infección urinaria también puede estar causada por otros agentes patógenos.
Algunos de los factores que contribuyen a la infección urinaria son: las malformaciones congénitas de la vía urinaria, los cálculos urinarios (cálculos renales o cálculos vesiculares), la diabetes mellitus, un sistema inmunitario debilitado, tumores o el uso permanente de un catéter urinario. La ingesta insuficiente de líquidos y, por lo tanto, una eliminación de orina reducida, influyen también en el desarrollo de la infección urinaria. En el caso de la diabetes mellitus y del catéter urinario permanente, los hongos son frecuentemente los responsables de la infección.
Las mujeres desarrollan con más frecuencia infecciones urinarias, debido a que su uretra es más corta y la abertura se encuentra más cerca del ano. Durante el embarazo, las mujeres son especialmente propensas a sufrir infecciones urinarias. Las causas de infección urinaria en mujeres son múltiples:
Higiene inadecuada (limpieza frecuente de las zonas íntimas con jabón/desinfectante).
Limpiarse de atrás hacia adelante después de ir al baño (desde la zona del ano hacia la zona de la uretra).
Actividad sexual (uso de preservativos, diafragma o espermicida, coito vaginal sin protección inmediatamente después de sexo oral o anal), depende sobre todo de la anatomía de cada mujer, siendo más probable la infección cuanto más cerca este el orificio de la uretra de la vagina, espacio que presenta pequeñas variaciones entre las mujeres.
Posposición de la micción (a pesar de las ganas de orinar o tras las relaciones sexuales).
Los hombres empiezan a padecer con más frecuencia las infecciones urinarias con la edad (a partir de los 60-70 años). La causa suele ser en muchos casos la hiperplasia prostática: el agrandamiento de la próstata provoca un vaciamiento deficiente de la vejiga urinaria con el consiguiente remanente de orina en ésta que puede facilitar las infecciones.

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