Candidiasis

La candidiasis de la piel o de las mucosas es una enfermedad micótica (micosis) provocada por un hongo del género de las Cándidas que se manifiesta como una pequeña lesión o úlcera (afta). Otra denominación para esta afta localizada en la piel es, por tanto, candidiasis mucocutánea. El “mucocutáneo” está formado por la palabra mucosa (del latín mucus = moco) y la palabra cutáneo (del latín cutis = piel). El afta puede manifestarse en la cavidad bucal, en el esófago o en la vagina (afta vaginal). El afta no es la única forma posible de candidiasis: además de la piel y las mucosas, los hongos responsables de la candidiasis pueden infestar también otros órganos o tejidos. En tal caso, estamos ante una candidiasis sistémica. Los hongos cándida responsables de cualquier forma de candidiasis, es decir del afta y de la candidiasis sistémica, pertenecen a las levaduras y tenemos hasta 150 tipos diferentes. Están presentes en todo el mundo: tanto en el ser humano como en otros animales y plantas. Alrededor del 80% de las candidiasis humanas están relacionadas con la Candida albicans.

Causas

La causa de un afta (es decir, una candidiasis de la piel o de las mucosas), al igual que en cualquier otro tipo de candidiasis, se halla en una infección por determinados hongos. Agente patógeno Los agentes patógenos responsables de las aftas (en el caso de la piel y las mucosas) y de la candidiasis sistémicas (que afecta a todo el organismo) son diferentes hongos del género Cándida. El desencadenante más común de la candidiasis es la Candida albicans. Este hongo se asienta con frecuencia sobre piel o mucosas sanas. La Candida albicans es, al igual que la mayoría de los hongos, un agente patógeno oportunista. Esto significa que solo causan enfermedades en determinadas condiciones. Entre estas condiciones especiales se encuentran todas las circunstancias que debilitan las defensas del organismo. El mismo Hipócrates observó en personas con un estado general débil, cambios en la mucosa bucal, algo típico del afta.

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Carcinoma espinocelular

Un carcinoma espinocelular es un tumor maligno de la piel, que tiene su origen en las células del estrato espinoso. El estrato espinoso es, desde el interior hacia el exterior, la segunda de las cinco capas que conforman la epidermis. La epidermis está compuesta por un epitelio escamoso estratificado queratinizado. El carcinoma espinocelularse desarrolla a partir de las células de la capa espinosa de la epidermis, por lo que también se conoce como carcinoma espinocelular o epitelioma espinocelular. En lo que respecta a la prevalencia, ocupan el segundo lugar entre los tumores cutáneos después del basalioma (carcinoma basocelular). Normalmente, el carcinoma espinocelular aparece en personas de edad avanzada. Los pacientes suelen tener una edad media de 70 años. El carcinoma espinocelular (epitelioma espinocelular) es más frecuente en los hombres que en las mujeres y presenta mayor incidencia en las personas con piel clara. En Europa central se registran entre 20 y 30 nuevos casos de carcinoma espinocelularal al año por cada 100 000 habitantes. Este tumor se desarrolla, principalmente, en las siguientes zonas del cuerpo: • Labio inferior • Genitales • Mucosa bucal Durante la evolución de la enfermedad, el carcinoma espinocelular puede desarrollarse y provocar una metástatis en los ganglios linfáticos o a otros tejidos como, por ejemplo, los cartílagos, los músculos y los huesos. Aproximadamente, cinco de cada 100 pacientes con carcinoma espinocelular sufren metástasis.

Causas

Lesiones previas El carcinoma espinocelular se origina debido a alteraciones del genoma (ADN) de las células cutáneas. La principal causa es la radiación solar continuada, aunque existen otros factores que pueden dañar la piel de tal modo que se desarrolle un carcinoma espinocelularma, entre los que se encuentran los siguientes: • Heridas o inflamaciones crónicas. • Ciertas enfermedades cutáneas. • Cicatrices y quemaduras. • Radiación ionizante, como rayos X o rayos gamma. • Contacto con sustancias cancerígenas, por ejemplo, el arsénico y el alquitrán.

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Caries

Caries es una palabra de origen latino y significa podredumbre. Las bacterias de la caries destruyen la estructura del diente mediante procesos químicos de descalcificación y descomposición. La superficie del diente, en la zona de la corona dental del esmalte y en la zona expuesta de la raíz del cemento dental, está expuesta constantemente a las influencias externas. Los ácidos de la boca favorecen una desmineralización, los minerales depositados una remineralización. Si estos procesos alternos y dinámicos se desequilibran, el ataque ácido provoca la destrucción de todo el diente. Incidencia La caries es una de las enfermedades más habituales de la civilización actual. En las primeras fases del desarrollo evolutivo humano, esta enfermedad apenas tenía importancia. Con la modificación del modo de alimentación aumentó constantemente la tasa de incidencia de la caries. En la Antigüedad la caries estaba ya extendida. En la Edad Media, el 25% de la población padecía de caries. El cambio en la alimentación en los países industriales provocó en el s. XIX un rápido incremento de la incidencia de la caries, hasta casi el 100% de la población. Los alimentos refinados y una menor porción de componentes (abrasivos) más duros, favoreció la puesta en peligro de la superficie dental y de las hendiduras en el relieve de los dientes (fisuras u orificios). Pero la caries afecta también a la zona del cuello del diente y a los espacios interproximales. Actualmente también ha aumentado el ataque a los dientes de leche, así como la caries de las raíces dentales en personas de mayor edad.

Causas

Hay un gran número de diferentes mecanismos implicados en la mineralización del diente. Uno de estos factores por sí solo no es capaz de provocar el daño de una pieza dental por caries. Por ello, la caries debe contemplarse como un proceso “multifactorial”. Los siguientes factores participan en la formación de la caries: • Placa bacteriana • Microorganismos (las bacterias ponen a fermentar hidratos de carbono para transformarlos en ácidos) • Alimentación (especialmente determinados hidratos de carbono, como la glucosa) • Tiempo (para la colonización y multiplicación bacteriana, así como para la formación de la placa) Si las comidas azucaradas se pegan durante un tiempo sobre dientes colonizados por bacterias, se cumplen las mejores condiciones para la caries. La cantidad y composición de la saliva de la boca son otros factores que influyen en la extensión de la caries: una mayor cantidad de saliva provoca la dilución y un mejor transporte de las comidas. Los componentes de la saliva son muy importantes para la neutralización de los ácidos en la boca, el efecto antibacteriano y la remineralización de los dientes. La caries no es hereditaria. Solo la predisposición, condicionada por la forma del diente, unas costumbres de higiene dental y alimentación deficientes, hace que sea más frecuente en unas familias que en otras. Tampoco un sistema inmunitario debilitado provoca caries, pero si favorece una evolución grave.

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